Bonos de desempeño: cómo usarlos con inteligencia financiera

Recibir un bono de desempeño suele sentirse como un alivio inmediato: una oportunidad para darse un gusto, ponerse al día o simplemente “respirar” financieramente. En este contexto, surge el deseo casi natural de gastarlo rápidamente, pero esa misma sensación puede llevar al arrepentimiento. En cambio, usado con una buena estrategia, este ingreso extra puede impactar positivamente todo el año y no solo ese mes.

El riesgo de tratarlo como “plata extra”

Antes de revisar qué se puede hacer con este dinero, vale la pena comprenderlo. Cuando un ingreso no es parte del sueldo habitual, es más fácil gastarlo sin mayor análisis. Esa lógica suele llevar a decisiones impulsivas: salidas a comer o pedidos de delivery fuera del presupuesto habitual; compras de artículos, regalos o viajes que no estaban considerados originalmente o incluso destinar el dinero a inversiones que las personas no entienden bien.

Este comportamiento se vuelve más evidente en períodos de alta presión financiera, como marzo, donde el foco está en salir del paso.

Un criterio simple para decidir mejor

Más que elegir entre pagar deudas, ahorrar o invertir, conviene ordenar las prioridades:

  • Deudas de alto costo: si existen, reducirlas suele ser el uso más eficiente del dinero. Por ejemplo, el saldo vencido de la tarjeta de crédito, avances en efectivo o líneas de crédito, donde los intereses suelen ser más altos.
  • Liquidez: si no hay un fondo de emergencia, construirlo entrega estabilidad frente a imprevistos. Idealmente, este fondo debiera cubrir entre tres y seis meses de gastos fijos y puede construirse de forma gradual, en instrumentos de bajo riesgo y alta liquidez, como cuentas de ahorro o fondos mutuos de bajo riesgo como los de muy corto plazo.
  • Proyección: recién después tiene sentido pensar en inversión, alineada al plazo, perfil de inversionista y objetivos personales.

Desde la planificación financiera, los ingresos extraordinarios -como bonos o devoluciones- deben entenderse como una oportunidad para fortalecer la estructura financiera.

Ajustarlo a la realidad personal

Ahora bien, no todas las situaciones requieren lo mismo. Una persona con deudas activas probablemente obtenga más beneficio reduciendo intereses que invirtiendo. En cambio, quien ya tiene sus finanzas ordenadas puede usar el bono para avanzar en metas de mediano o largo plazo.

También es válido destinar una parte a consumo, pero definido de antemano. Esto evita que el uso del bono dependa del impulso.

Una forma de hacerlo rendir más

Para quienes ya tienen cierto orden financiero, “destinar parte del bono a ahorro previsional voluntario (APV) puede ser una alternativa especialmente eficiente”, señala Daniel Ospina, gerente de Producto de Santander Asset Management. “El APV permite mejorar el ahorro para la jubilación con incentivos tributarios, ya sea mediante un aporte adicional del Estado sobre lo ahorrado (régimen A) o a través de la reducción de la base imponible en (régimen B) lo que disminuye el impuesto a la renta”, sostiene.

En la práctica, esto significa que el mismo dinero no solo crece por la inversión, sino que también puede “rendir más” gracias a estos incentivos, convirtiendo un aporte puntual en un beneficio doble.