2 de julio_2026
Las emisiones corporativas en el mercado local están mostrando un dinamismo que refleja su creciente profundidad. Si en décadas pasadas la búsqueda de capitales cuantiosos apuntaba obligadamente hacia mercados internacionales, como Estados Unidos, hoy la plaza local exhibe la capacidad de absorber emisiones de gran tamaño, reteniendo a emisores que antes habrían cruzado las fronteras.
“Durante los últimos dos años hemos visto una recuperación muy importante del mercado de deuda corporativa local”, afirma Daniela Irarrázaval, head of DCM & Debt Advisory de Santander Chile. Como muestra de esta evolución, la ejecutiva detalla que “durante 2025 las emisiones en el mercado local alcanzaron aproximadamente US$ 6.200 millones, mientras que las emisiones offshore llegaron a cerca de US$ 6.600 millones, lo cual da luces de la profundidad que ha tomado el mercado local”. A ello, añade que en lo que va del año se han emitido alrededor de UF 90millones, prácticamente el doble del volumen observado en igual período del año anterior.
El fortalecimiento del mercado también se observa desde la demanda. Según datos de la Gerencia de Estudios de la Asociación Chilena de Administradoras de Fondos de Inversión (ACAFI), el patrimonio administrado por los fondos de deuda corporativa chilena se ha expandido desde los mínimos observados en 2021 -cuando el indicador anotó US$ 1.283 millones en AUM total- hasta alcanzar los US$ 3.790 millones al cierre de marzo de 2026. El número de fondos especializados también ha aumentado gradualmente, reflejando una mayor capacidad para canalizar recursos hacia este tipo de activos.

Este crecimiento también ha permeado las carteras de inversión. La Asociación de Fondos Mutuos (AFM) asegura que “una muestra de ello es que los instrumentos emitidos por bancos y empresas pasaron de representar un 20% a un 25% de las carteras de fondos mutuos”. En particular, detalla, los bonos de empresas pasaron de representar un 5,3% a un 6,6% del total invertido, sumando más de 6 billones de pesos a marzo de 2026, mientras que los bonos bancarios pasaron de sumar un 15% a un 19% del total de las carteras, sumando 17 billones de pesos en el mismo período.
“Estamos viendo un mercado de capitales chileno que ha recuperado protagonismo como fuente de financiamiento de largo plazo, con una mayor capacidad para absorber emisiones relevantes y competir en forma eficiente con alternativas internacionales”
Eduardo Aldunce, Director de ACAFI y presidente de la Comisión Mobiliaria.
Para la entidad “esta evolución refleja las preferencias actuales de los partícipes, que durante los últimos meses se han inclinado hacia estrategias de inversión con portafolios de mayor duración” y destaca que los más de 9 billones de flujos positivos en los fondos de deuda de mediano y largo plazo durante 2024 y 2025, han puesto a disposición de bancos y empresas un gran stock de recursos para poder financiar sus emisiones en el mercado local.
El director de ACAFI y presidente de la Comisión Mobiliaria, Eduardo Aldunce, expone que el mercado local registró un año récord en 2025, “con colocaciones de compañías chilenas por US $6.700 millones. A mayo del presente año, el volumen acumulado alcanza a US$ 3.600 millones, lo que implica un incremento cercano al 60% en comparación con igual período del año anterior”. Bajo su mirada, este desempeño responde tanto a una demanda sostenida por riesgo corporativo por parte de inversionistas institucionales como a la mejora de los perfiles crediticios de las compañías, factores que han permitido acceder a financiamiento en condiciones favorables.
Menos diferencias
Durante los últimos años, las diferencias entre financiarse en el país o en mercados internacionales se han ido reduciendo. Irarrázaval explica que “históricamente, muchas compañías recurrían al mercado internacional, buscando profundidad y acceso a montos de financiamiento más grandes. Sin embargo, en el último tiempo hemos visto que el mercado local también ha demostrado capacidad para absorber emisiones de gran tamaño, transformándose en una alternativa cada vez más competitiva”.
Parte del cambio responde a una convergencia en las condiciones. Según Aldunce, en los últimos años -particularmente a nivel latinoamericano- “se ha observado un proceso de compresión de spreads corporativos”. Si bien, en términos absolutos, el mercado internacional aún puede ofrecer mayores spreads en ciertos segmentos, “este diferencial se ha reducido de manera significativa”, apunta el ejecutivo. En esa línea añade que el premio asociado a la cobertura cambiaria desde moneda dura hacia moneda local también se ha estrechado, lo que ha disminuido el atractivo del arbitraje entre ambos mercados. Irarrázaval identifica tres factores en la preferencia por el mercado local: la normalización de las condiciones financieras y el proceso de baja de tasas; la demanda de inversionistas institucionales; y las oportunidades de arbitraje entre mercados. “Estamos viendo un mercado de capitales chileno que ha recuperado protagonismo como fuente de financiamiento de largo plazo, con una mayor capacidad para absorber emisiones relevantes y competir en forma eficiente con alternativas internacionales”, concluye.
