Contar con un “fondo de emergencia” es fundamental para cualquier persona que busque estabilidad financiera, porque es el dinero que se tiene disponible en caso de que surja un imprevisto. El objetivo principal de este verdadero “colchón financiero” es enfrentar esta eventual emergencia sin impactar de forma negativa el presupuesto personal o familiar. Pero sus impactos trascienden lo financiero, pues entrega tranquilidad mental a quien lo tenga, un beneficio invaluable.
Un fondo de emergencia permite estar preparado para esas situaciones inesperadas, como una reparación urgente en el hogar, una emergencia médica o, incluso, la pérdida de empleo.
La cantidad ideal para el fondo de emergencia debe ser equivalente a seis meses de gastos, según la evidencia,
lo que proporciona un margen de seguridad suficiente para enfrentar la mayoría de las situaciones inesperadas. Si bien puede parecer una meta ambiciosa, la idea es empezar de a poco y agrandarlo con el tiempo. Lo importante es comenzar y ser constante en el ahorro.
¿Dónde conviene invertir este colchón financiero?
La elección del lugar donde invertir el fondo de emergencia es crucial. Debe ser un lugar seguro, de bajo riesgo y con alta liquidez, para disponer del dinero rápidamente cuando se necesite. Al respecto, Juan Camilo Guzmán, jefe de Renta Fija de Santander Asset Management, explica que “el fondo de emergencia debe estar en instrumentos seguros, de bajo riesgo y alta liquidez”. Detalla que existen múltiples opciones que pueden ayudar a conseguir ese objetivo, por ejemplo, fondos del mercado monetario que tienen alta liquidez y bajo riesgo, aunque con rendimientos modestos; fondos en UF a un año que otorgan mayor protección contra la inflación, pero con algo más de volatilidad y, por último, depósitos a plazo con rendimientos garantizados, pero con menor liquidez inmediata. “Estos últimos se pueden ´escalonar’ para que tengan diferentes vencimientos”, recomienda.

El ejecutivo recuerda, además, que es importante “combinar instrumentos manteniendo un 50% del fondo de emergencia en opciones de alta liquidez y el resto en alternativas de mejor rendimiento. Lo esencial es que este fondo debe estar disponible cuando se necesite, no maximizar ganancias”.
Guzmán dice que “si bien lo deseable es destinar al menos un 15% de los ingresos mensuales a este ahorro, de todas formas, se puede comenzar a invertir desde pequeñas cantidades: “Lo importante es partir y, desde ahí, construir un fondo de emergencia cada vez más sólido. Hay múltiples alternativas en el mercado, entre estas, el fondo de bajo riesgo ‘Renta corto plazo’ de Santander Asset Management, al cual se puede acceder desde $5.000 y se puede programar el cargo automático desde la cuenta corriente. Tiene múltiples beneficios, entre estos, rescatar la inversión cuando se quiera, recibiendo el dinero en un día hábil, y no tiene comisión de salida”.
Pasos para construir un fondo de emergencia
1. Evaluar los gastos mensuales a través de un cálculo detallado para determinar cuánto se necesita ahorrar.
2. Establecer una meta de ahorro total y objetivos mensuales para alcanzarla.
3. Automatizar el ahorro: se pueden configurar transferencias automáticas al fondo de emergencia para asegurar un ahorro mensual.
4. Revisión y ajuste del fondo de emergencia según necesidades y cambios en los gastos.

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