Inflación en Chile: ¿qué se puede esperar en un contexto incierto?

En marzo, la inflación en Chile subió 0,5% mensual, alcanzando 4,9% en términos anuales, ligeramente superior al 4,7% de febrero. Entre los productos que más contribuyeron al alza están la enseñanza universitaria -por los reajustes anuales de matrículas que usualmente se realizan en este mes-, los tomates y la carne de vacuno. En contraste, a la baja destacaron el transporte en bus interurbano, la gasolina y paquetes turísticos internacionales, entre otros.

Para nadie es un misterio que los efectos de la inflación se sienten directamente en los bolsillos de las personas. Además, los recientes anuncios del gobierno de Estados Unidos sobre la imposición de aranceles a un importante listado de países, pusieron en duda el curso que seguirán las principales variables macroeconómicas en el mundo.

De acuerdo con Lorena Palomeque, economista de Banco Santander, “este nuevo escenario internacional de mayores obstáculos al comercio por parte de EE.UU., añade un componente inédito de incertidumbre y representa uno de los principales desafíos al momento de anticipar los impactos tanto en la actividad local, la trayectoria inflacionaria, así como en la evolución de la política monetaria”. La experta añade que “si bien el impacto directo para Chile inicialmente sería acotado, los efectos indirectos podrían ser significativos debido a una menor expansión de nuestros principales socios comerciales”.

Controlar la inflación es el principal objetivo del Banco Central de Chile, por lo tanto, los datos de actividad, inflación y riesgos externos -como los potenciales impactos de esta guerra comercial- son elementos trascendentales para el instituto emisor a la hora de tomar decisiones respecto de la trayectoria de su política monetaria. Y es que justamente es a través de la Tasa de Política Monetaria con la que busca mantener la estabilidad en los precios.

¿Qué podemos esperar de este escenario y por qué es relevante para la economía personal?

En el contexto actual, Lorena Palomeque sostiene que “el Banco Central podría considerar reducir la Tasa de Política Monetaria más de lo previsto inicialmente, para así estimular la economía ante las posibles consecuencias de la guerra comercial.

“Las expectativas de crecimiento económico ya se están corrigiendo a la baja y la probabilidad de un deterioro en la confianza es alta. Si bien es muy pronto para anticipar el desenlace de este conflicto y sus alcances, la autonomía y credibilidad de la autoridad monetaria dan una base sólida para esperar reacciones oportunas”, añade.

Así, la economista de Banco Santander recuerda que la inflación es relevante, porque afecta el poder adquisitivo del dinero de las familias, es decir, cuánto se puede comprar con lo que se gana. “Si los precios suben y los ingresos no aumentan a igual ritmo, cada vez costará más cubrir los gastos básicos, como alimentos, educación, vivienda o transporte. Más aún, puede impactar también a los ahorros, ya que el dinero guardado pierde valor con el tiempo si no se invierte en algo que lo proteja frente a la inflación. Por eso, entender y estar atento a la evolución de la inflación ayuda a tomar mejores decisiones financieras”, afirma.

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