El paradigma tradicional de la formación ya no es adecuado en un mundo de constante cambio económico, tecnológico y social. El informe “Habilidades del Futuro” elaborado por Banco Santander revela un nuevo panorama donde el aprendizaje continuo es la piedra angular del desarrollo profesional. Según el documento, ocho de cada diez personas en el mundo sienten la necesidad de seguir ampliando sus conocimientos, mientras que el 38% considera que la formación recibida antes de acceder al mercado laboral no le ha sido útil. En Chile, el 87% de las personas afirma que recibir formación continua es fundamental para su desarrollo profesional, superando el promedio global de 81%.
El informe, que encuestó a 15 mil personas entre 18 y 65 años en 15 países de Europa, Norteamérica y Sudamérica, plantea que la Inteligencia Artificial (IA) se perfila como el mayor factor de disrupción en el mercado laboral, y su uso será esencial para la empleabilidad. Seis de cada diez encuestados comparten esta visión y también prevén que esta tecnología y la ciencia de datos estarán entre las áreas con mayor demanda en los próximos cinco años.
Las expectativas de disrupción por parte de la IA son elevadas: un tercio de los encuestados cree que esta tecnología reemplazará su puesto de trabajo en el futuro, mientras que siete de cada diez están de acuerdo en que las generaciones futuras desempeñarán empleos que aún no han sido inventados.
En Chile, el 55% de los encuestados reconoce que el conocimiento de la IA será fundamental para acceder y mantenerse en el mercado laboral. Mientras el 49% estima que las soft skills (comunicación, liderazgo, trabajo en equipo) serán más importantes que sus competencias técnicas (programación o análisis de datos). Esto evidencia una búsqueda de equilibrio entre la capacitación técnica y la mejora de habilidades prácticas y personales.
“El auge de la Inteligencia Artificial está cambiando no solo nuestra forma de trabajar, sino también de vivir y aprender. Con esta transformación llegan inmensas oportunidades: impulsar la productividad, mejorar la competitividad y crear nuevas formas de valor. Pero también plantea un serio desafío: ¿Estamos preparados y somos capaces de adaptarnos a este nuevo mundo?”, dijo Ana Botín, presidenta ejecutiva de Banco Santander durante el lanzamiento del estudio.
En este contexto, la ejecutiva aseguró que en Santander hay convicción de que las empresas deben ser parte de la solución. “Por eso vamos a invertir 400 millones de euros entre 2023 y 2026 para apoyar la educación, la empleabilidad y el emprendimiento. Con iniciativas como Santander Open Academy queremos promover el aprendizaje continuo, ayudando a las personas a adquirir y actualizar sus competencias y a acceder a nuevas oportunidades para que nadie se quede atrás”, señaló.

Adaptación
En el caso de Chile, el estudio destaca una fuerte conciencia sobre la importancia de adaptarse a los cambios tecnológicos y del mercado laboral. Las principales motivaciones para capacitarse incluyen el deseo de mejorar la empleabilidad y productividad, adaptarse a los nuevos entornos digitales y desarrollar una mentalidad de aprendizaje constante.
Las principales barreras señaladas por los encuestados chilenos son el costo (58%), la falta de tiempo (29%), la falta de interés o compromiso insuficiente de la empresa (suman 50%) y la escasa variedad de cursos (17%). Sin embargo, el país se diferencia por su alta valoración del impacto de las plataformas digitales de formación, lo que sugiere una apertura cultural a nuevas formas de aprendizaje.
Respecto a la responsabilidad del desarrollo profesional, el 40% de los chilenos considera que recae en el propio individuo, el 35% en las empresas y el 24% en el sector público. Esta distribución contrasta con la tendencia global, donde el 43% de los encuestados cree que son las empresas las que deben liderar la capacitación de sus trabajadores.
Perspectiva geográfica
Aunque las actitudes varían según la región, está surgiendo una tendencia global hacia un aprendizaje autodirigido y práctico.
La dimensión geográfica es esencial para entender cómo se desarrollan las competencias del futuro en diferentes contextos. Este informe explora las distintas realidades y percepciones sobre la educación y las habilidades requeridas en el futuro según el origen de los encuestados.
Los datos muestran que Europa lidera en movilidad profesional, con un 70% de los participantes que ha cambiado de sector, empresa o función a lo largo de su carrera. Los europeos también destacan por ser los más insatisfechos con la educación recibida antes de incorporarse al mercado laboral, aunque al mismo tiempo muestran cierto optimismo respecto al futuro del continente: el 64% cree que existen buenas oportunidades laborales y solo un 26% estaría dispuesto a emigrar fuera de la Unión Europea por motivos laborales.

La naturaleza pragmática de la cultura norteamericana se refleja en esta encuesta global, donde el 48% considera que la experiencia práctica y la educación no formal serán más valiosas que la educación formal. En esta misma línea, la formación continua impartida por profesionales con experiencia es la opción preferida por la mitad de los encuestados. Además, los estadounidenses son los más proclives a atribuir a las empresas la responsabilidad de ofrecer formación continua a sus empleados (52%).
En cambio, en América Latina predomina la convicción de que es responsabilidad del individuo obtener la formación necesaria para adaptarse a un mercado laboral en evolución. El 32% de los encuestados latinoamericanos afirma no haber realizado ningún cambio de trayectoria profesional, la cifra más alta entre todas las regiones. Asimismo, es la región con percepciones más positivas (65%) sobre el impacto del aprendizaje digital y las plataformas de desarrollo profesional, y donde las personas muestran mayor disposición a utilizarlas (76%).
