Electromovilidad en Chile: las prioridades para pasar del crecimiento a la masificación

El Informe Automotriz 2026 del equipo de Estudios de Santander muestra que las ventas de vehículos de cero y bajas emisiones en Chile crecieron 86% en 2025 y llegaron a representar el 11,4% de las ventas totales. Sin embargo, los modelos enchufables aún avanzan desde una base baja y más del 70% de la infraestructura pública de carga se concentra en la Región Metropolitana.

La electromovilidad dejó de ser un fenómeno marginal en el mercado automotor mundial. En 2025 se vendieron más de 20 millones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables y uno de cada cuatro autos comercializados en el mundo correspondió a esta categoría. China concentra la mayor parte de ese avance: el 53% de los autos nuevos vendidos en ese país ya es eléctrico o híbrido enchufable y seis de cada diez unidades de esa categoría comercializadas globalmente durante el año se vendieron en ese mercado. Así lo revelan las cifras de un informe desarrollado por el equipo de Estudios de Banco Santander con datos a julio de 2026.

En América Latina, sin embargo, la transición se mueve a velocidades distintas. Brasil y México concentran el volumen, mientras que Uruguay y Costa Rica presentan las mayores tasas de adopción. Uruguay llegó a una cuota cercana al 30% y Costa Rica alcanzó un 17%, mientras que Chile se mantiene alrededor del 4% cuando se consideran los vehículos eléctricos a batería y los híbridos enchufables. Esto ocurre pese a que el país es uno de los pocos de la región con estándares obligatorios de eficiencia energética.

Un mercado local que vuelve a crecer

El avance de las nuevas tecnologías ocurre en un mercado automotor chileno que comenzó a recuperarse durante 2025. Ese año se vendieron 311 mil vehículos nuevos, luego de dos períodos consecutivos de caídas. Para 2026, Santander proyecta ventas de entre 315 mil y 320 mil unidades, con una estimación central cercana a las 318 mil unidades.

Andrés Sansone, economista jefe de Santander Chile, señala que “esta recuperación convive con un cambio estructural en el tipo de vehículos elegidos por los consumidores. Los SUV representan casi uno de cada dos autos vendidos y aumentaron su participación en 20 puntos porcentuales durante la última década”. Sansone dice que, de acuerdo con el informe, esta categoría seguirá siendo relevante para la evolución del mercado, especialmente en la transición hacia versiones híbridas y eléctricas.

Dentro de este escenario, las ventas de vehículos de cero y bajas emisiones registraron un crecimiento de 86% en 2025 respecto de 2024 y alcanzaron una participación de 11,4% sobre las ventas totales. El alza estuvo impulsada, principalmente, por los híbridos no enchufables, cuyas ventas casi se duplicaron.

Las cifras acumuladas hasta mayo de 2026 muestran que la tendencia continúa: las ventas de estas categorías ya equivalían a casi el 70% de todas las registradas durante 2025. En el caso de los híbridos enchufables, el acumulado a mayo ya superaba en más de 12% las ventas de todo el año anterior. Para 2026, la Asociación Nacional Automotriz de Chile estima que los vehículos de cero y bajas emisiones podrían representar casi un 17% del mercado.

El informe, no obstante, distingue entre el crecimiento del conjunto de tecnologías de bajas emisiones y la adopción de vehículos enchufables. Estos últimos todavía avanzan más lentamente en Chile que en otros países latinoamericanos.

Infraestructura: determinante para la siguiente etapa

A mayo de 2026, Chile contaba con 1.831 puntos públicos de carga. La red ha crecido y el 84% de los nuevos puntos incorporados durante el año corresponde a carga rápida. El principal desafío está en su distribución, ya que más del 70% de la infraestructura continúa concentrada en la Región Metropolitana.

El equipo de Estudios del banco plantea que la siguiente etapa no depende solamente de instalar más cargadores. “También será necesario contar con una red más rápida, confiable y distribuida territorialmente, capaz de acompañar el crecimiento de los vehículos enchufables”, sostiene Sansone.

“La capilaridad resulta especialmente relevante para los hogares que no disponen de carga privada, los usuarios de regiones y quienes realizan viajes interurbanos. Esto, porque sin una cobertura regional suficiente, la electromovilidad podría continuar concentrándose en flotas urbanas y usuarios de mayores ingresos”, agrega el ejecutivo.

El liderazgo del transporte público

Mientras la adopción de autos eléctricos particulares permanece en una etapa inicial, el transporte público presenta un desarrollo diferente.

Santiago se ha convertido en uno de los principales casos de incorporación de buses eléctricos fuera de China. El informe proyecta que estos vehículos llegarán a representar el 68% del transporte público de la capital durante 2026, frente al 37% registrado en 2024.


Andrés Sansone, economista jefe de Santander Chile


En regiones, el proceso presenta un avance más acotado, aunque existen experiencias relevantes. Por ejemplo, Copiapó ya cuenta con el 100% de su flota de transporte público electrificada, lo que muestra que la transición también puede alcanzar escala fuera de la capital.

El informe también aborda que una de las preocupaciones habituales de los usuarios es la autonomía. En 2025, el rango promedio de un vehículo eléctrico a batería se situó cerca de los 380 kilómetros, mientras que la distancia diaria promedio recorrida a nivel global rondó los 40 kilómetros. A partir de estos datos, Santander Estudios sostiene que la autonomía disponible ya permite cubrir la mayoría de los viajes diarios.

Sansone sostiene que el panorama chileno combina, por lo tanto, realidades diferentes: “Las ventas de vehículos híbridos y de bajas emisiones están creciendo con rapidez y los modelos enchufables todavía presentan una adopción comparativamente baja, mientras que los buses eléctricos ya alcanzaron una escala relevante en el transporte público”.

Con todo, advierte que “la siguiente etapa estará determinada por la capacidad de conectar esos avances con una red pública de carga más amplia, rápida, confiable y distribuida, junto con la extensión de la experiencia del transporte público eléctrico hacia más regiones del país”.