16 abril_ 2026
Mayor madurez, uso intensivo de herramientas tecnológicas y ambición por escalamiento global marcan la evolución de los emprendimientos en Chile en los últimos años. No obstante, persisten desafíos en la bancarización y acceso a capital.
El ecosistema emprendedor chileno ha experimentado una transformación relevante en los últimos años. Los emprendedores locales de hoy no solo desarrollan iniciativas más complejas, sino que también incorporan una mirada global desde el inicio, apoyada en tecnología y redes de colaboración.
Desde el sistema financiero, esta evolución se refleja en el perfil de quienes emprenden. “Hoy vemos emprendedores más informados, con una mayor preocupación por la sostenibilidad y por aprender sobre los principales conceptos de negocios que permitan a su empresa sostenerse en el tiempo”, asegura el gerente de Retail Customers de Santander Chile, Marco Cauduro.

Marco Cauduro, Retail Customers de Santander Chile
Según el estudio Expectativas 2026: Emprendedores e industria venture capital, elaborado por Endeavor junto a Acafi y la consultora EY, el panorama es optimista: 68% de los emprendedores cree que estará en una posición de fortaleza y 19% podrá sobreponerse a la competencia durante los próximos dos años. Además, el 78% piensa aumentar su dotación este año.
El director ejecutivo de Endeavor Chile, Patricio Rojas, destaca un cambio en la ambición y en el diseño de los proyectos. “El emprendedor chileno diseña modelos de negocios globales desde el día cero”, dice Rojas. Si antes validaban la solución primero en el país y luego pensaban en expandirse, ahora nacen para mercados más grandes, especialmente con foco en Latinoamérica y Estados Unidos.
Estos avances responden a un proceso de largo aliento y a esfuerzos de múltiples actores, plantea Rojas, quien ha observado cómo, de norte a sur, surgen emprendimientos de alto impacto: “En la zona norte destaca la presencia de mining techs; en Concepción, la industria 4.0; mientras que Puerto Varas se posiciona como referente en biotecnología y disciplinas STEM”, ejemplifica. A su juicio, estos avances responden, en parte, a políticas públicas que comenzaron a implementarse en los años 90 y que hoy se consolidan como un componente estratégico en el desarrollo del ecosistema emprendedor.

Patricio Rojas, director ejecutivo de Endeavor Chile.
Bajo la mirada del presidente de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), Jorge Welch, esta transformación ha estado marcada por una mayor madurez, diversificación y resiliencia. “Hoy vemos emprendimientos más sofisticados, con modelos de negocio escalables, mayor incorporación de tecnología y una mirada más global desde etapas tempranas”, detalla, comparando la situación con lo que ocurría en años anteriores, donde predominaban iniciativas más tradicionales o de subsistencia. En esa línea, destaca que también ha crecido el acceso a redes de apoyo, aceleradoras, fondos de inversión y programas públicos y privados que fomentan la innovación. Sin embargo, advierte que este avance también ha estado acompañado de nuevos desafíos, especialmente en un contexto económico más exigente.


Desafíos estructurales
La evolución ocurre en un escenario desafiante, donde lo más urgente es la bancarización y acceso oportuno a herramientas financieras, coinciden los expertos.
“Si bien muchos emprendimientos nacen con una propuesta clara y con uso intensivo de tecnología, una parte importante no cuenta con las soluciones financieras necesarias y, por ende, no dispone de un historial financiero robusto, lo que limita sus posibilidades de crecimiento”, explica Cauduro. Por ello, asegura que desde el sistema financiero el desafío es personalizar la oferta y ajustarla a la realidad de estos negocios, algo que han buscado abordar desde Santander, poniendo a disposición del ecosistema una serie de productos adaptados para cada etapa de su ciclo de vida, como por ejemplo, la cuenta corriente pyme, el smart POS Getnet y tarjetas de crédito con cupos personalizados.
Welch acota que también existen barreras regulatorias y burocráticas que dificultan la formalización, operación y escalamiento de los negocios. “A esto se suma la falta de una cultura de segunda oportunidad, donde el fracaso aún es penalizado, en lugar de ser entendido como parte del proceso emprendedor”, complementa el presidente de la Asech.
Oportunidades y proyección
En este escenario, las soluciones simples, digitales y oportunas están marcando la diferencia para impulsar el crecimiento y sostenibilidad de los emprendimientos. “Para un emprendedor, especialmente durante sus primeros pasos, contar desde el inicio con una cuenta corriente segura para administrar sus recursos, con una herramienta para vender y acceso a capital de trabajo puede definir el éxito o el estancamiento del negocio”, señala Cauduro, recalcando que hoy el apoyo al emprendimiento va mucho más allá del crédito y se centra en un acompañamiento integral.
De cara hacia el futuro y sobre la base del estudio realizado por Endeavor junto a Acafi y EY, Rojas destaca que el país está entrando en una nueva etapa de dinamismo económico y tanto los emprendedores de alto impacto como la industria de venture capital proyectan un incremento del mercado de capitales en los próximos dos años.

