17 abril_2026
Aunque los activos en UF han vuelto a demostrar su eficacia como resguardo en contextos inflacionarios, el nuevo escenario obliga a reevaluar su conveniencia. Aquí, las recomendaciones de Juan Camilo Guzmán, jefe de Renta Fija de Santander Asset Management.
En escenarios de una inflación que va al alza, una de las primeras reacciones de los inversionistas suele ser moverse hacia instrumentos en UF. Tiene lógica: cuando aumentan las expectativas, estos activos tienden a valorizarse y cumplen su objetivo principal, que es resguardar el poder adquisitivo.
Para quienes ya tenían portafolios con exposición a UF, el último período fue una prueba clara de ese rol. El ajuste en las proyecciones de inflación impulsó el valor de esos fondos, funcionando como una cobertura frente a shocks externos, como el encarecimiento de la energía o tensiones geopolíticas.
“Cuando ocurren eventos inesperados que presionan la inflación, los instrumentos en UF actúan como un seguro y cumplen bien su rol de protección”, explica Juan Camilo Guzmán, jefe de Renta Fija de Santander Asset Management. Sin embargo, el experto afirma que “una vez que el mercado ya incorporó el nuevo escenario, la discusión cambia. Ya no se trata de confirmar que la UF funcionó, sino de evaluar si sigue siendo conveniente mantener la misma estrategia”.
En efecto, en períodos de incertidumbre, estos instrumentos suelen encarecerse. Las tasas reales bajan (menor tasa de retorno en UF) porque reflejan expectativas de inflación más altas y eso implica que la cobertura puede seguir estando, pero a un costo mayor.
“El desafío no es solo elegir activos que protejan, sino entender cuánto estás pagando por esa protección”, señala Guzmán. Si el alza inflacionaria responde a factores más bien transitorios —como el tipo de cambio o el precio de la energía—, existe el riesgo de terminar pagando de más por una protección que el mercado ya valorizó.

Mirar más allá del dato inmediato
En ese contexto, enfocarse únicamente en la inflación actual puede llevar a decisiones apresuradas. En Chile, además, hay un factor relevante: la credibilidad del Banco Central. Mientras se mantenga la confianza en su capacidad para llevar la inflación de vuelta a la meta, un episodio inflacionario no necesariamente implica un cambio permanente. Eso abre espacio para mirar otras alternativas dentro de la renta fija, sugieren desde Santander.
“Si el shock inflacionario empieza a moderarse, los instrumentos en pesos pueden volver a ofrecer mejores oportunidades relativas que la UF”, agrega Guzmán.
Flexibilidad para adaptarse al escenario
Más que elegir entre UF o pesos como si fueran caminos excluyentes, hoy la clave está en entender qué escenario ya está incorporado en los precios y mantener margen de maniobra.
“Hoy la clave en renta fija no es reaccionar al último dato, sino mantener portafolios flexibles, capaces de moverse entre UF y pesos según evolucione el escenario”, concluye Guzmán. Uno de los fondos de renta fija que cumple con este objetivo y flexibilidad es Fondo Mutuo Santander Renta Selecta Chile.
En un entorno todavía incierto, esa capacidad de ajuste puede marcar la diferencia entre simplemente protegerse y realmente capturar oportunidades. Al final, invertir bien no es solo reaccionar a lo que está pasando, sino anticiparse a lo que viene.
Para profundizar y evaluar qué estrategia hace más sentido, se puede ingresar al sitio web de Banco Santander y acceder a su asesoría digital en inversiones, donde se podrá tomar decisiones informadas según los objetivos y horizonte financiero.
